Buenos
días queridas lectoras y lectores, hoy vengo a daros una muy buena noticia,
además de hablar sobre un tema que considero muy importante. Como algunas
personas ya sabréis, llevaba casi un año yendo a terapia con una psicóloga
excelente, que me ha ayudado muchísimo los últimos meses. Pues bien, después de
un largo tiempo, con su ayuda y mi gran implicación para abarcar los problemas
que me llevaron a pedir auxilio, finalmente me ha dado el alta. Hemos llegado a
la conclusión de que estoy mucho mejor, y prácticamente recuperado de los
estragos que causó en mi la depresión durante tantos años. Y es que, aunque
ahora hable de ello con total normalidad, no os podéis imaginar lo feliz que
estoy, y la importancia que tiene el hecho de que, después de muchos años
sufriendo una enfermedad que casi acaba con mi vida, al fin pueda decir con
orgullo que estoy bien, de verdad. No puedo evitar sentir tal emoción, las
lágrimas que brotan de mis ojos en este instante lo demuestran, incluso mis
seres queridos me han dicho varias veces recientemente que han notado mucho el
cambio, y que se sienten orgullosos de mí y de mi progreso.
Es
por ello que, después de daros esta maravillosa noticia, quiero hablar sobre la
gran importancia que tiene el hecho de pedir ayuda psicológica. Siempre se le
ha dado gran importancia a las enfermedades físicas, operaciones quirúrgicas, y
sanidad en general. Pero tendemos a tratar los problemas psicológicos y
psiquiátricos como un tabú, sin llegar si quiera a pensar que tienen la misma
importancia que la salud física, puede que incluso mayor en algunos casos. A lo
largo de la historia, se ha tratado a las personas con este tipo de problemas,
como parásitos sociales que había que aislar de la población “normal”.
Afortunadamente en la actualidad hay innumerables estudios que demuestran la transcendencia
de las ramas psicológica y psiquiátrica a la hora de detectar enfermedades y
ayudar a las personas con problemas muy comunes. Quizá la reiteración a lo
largo de los siglos, hasta hace pocos años, de tratar a las personas como “locas”,
es uno de los motivos por los que la gente actualmente siente miedo y rechazo a
la hora de pedir ayuda psicológica, cuando en mi opinión, prácticamente
cualquier persona necesita ese tipo de ayuda en algún momento de su vida.
¿Acaso no hemos ido todos al médico alguna vez? ¿Por qué tratamos nuestra salud
mental de forma diferente a nuestra salud física? Según el Instituto Nacional
de Estadística, en el año 2017 murieron a causa del suicidio 3679 personas en
España, aproximadamente unas 10 personas al día. Sin duda es un dato muy
alarmante. Creo que es razón más que suficiente para darle a la ayuda
psicológica y psiquiátrica la importancia que merece, y acabar de una vez con
esos absurdos tabúes.
Por
si esto fuera poco, hay una cantidad importante de personas que precisan de ese
tipo de ayuda y no pueden costearse un profesional privado. De modo que acuden
a la seguridad social, donde, o hay una saturación masiva de este servicio, o
recursos muy limitados, pues en la mayoría de los casos te atienden con poca
frecuencia o en sesiones insuficientes. Por eso me parece de vital importancia
que el gobierno, a la hora de elaborar los presupuestos para sanidad, tenga muy
en cuenta este tipo de servicios, para proporcionar ayuda psicológica y
psiquiátrica a aquellas personas que la necesitan, y desgraciadamente no pueden
permitírsela. Así como también incentivar a las empresas a tener este tipo de
recursos a disposición de los empleados, y mejorar también la ayuda en centros
de educación primaria, secundaria y universidades. De este modo, es probable
que la tasa de suicidios bajase considerablemente, y mejorase la salud y el
bienestar de las personas. Porque nos merecemos una sanidad pública, gratuita y
de calidad. Y recordad, nunca tengáis miedo de pedir ayuda, vuestra salud es lo
primero.

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