viernes, 7 de octubre de 2016

Madurar

Buenos días queridos lectores. Hoy no vengo a quejarme, ni a hablar de algo nuevo. Voy a hablar de todo lo que he escrito en este blog, y en mi vida. Y no, no son mis memorias. Hoy quiero explicaros por qué nunca borro ni modifico nada de lo que he escrito. Si habéis leído todas las entradas de mi blog, probablemente hayáis notado un cambio gradual desde 2014 hasta ahora. Me he tomado la libertad, hace poco, de releer todas las entradas para poder hablar de ello con claridad. La vida de una persona está en constante madurez, y como suelo decir yo, uno deja de madurar cuando muere. Pues bien, cuando decidí crear este blog tenía dieciséis años, y durante estos dos años y medio he ido estudiando, investigando, y mi forma de ver las cosas ha ido cambiando. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que hay cosas que he escrito en el blog hace tiempo con las que ahora no estoy tan de acuerdo. Pero eso no quiere decir que tenga que borrarlas o cambiarlas. Si es verdad que hay otras cosas con las que sigo de acuerdo y me parecen correctas aunque las haya escrito hace ya un tiempo. La razón por la que no cambio nada del blog, tiene que ver con la vida, mi vida. Veréis, todos a lo largo de nuestra vida hemos ido cometiendo una serie de errores que nos han hecho aprender y seguir adelante. Y si me diesen la oportunidad de volver al pasado y corregir esos errores, no lo haría. Y la razón es simple, esos errores me han convertido en la persona que soy ahora, y por muy terribles que fuesen, no los cambiaría, porque si he llegado hasta aquí ha sido gracias al aprendizaje de aquellos fracasos. Me ha costado sangre, sudor y muchas lágrimas llegara hasta aquí, y sé que de no haber cometido esos errores y posteriormente aprender de ellos, aún seguiría estancado en una etapa de mi vida que me ha costado superar. Y es por eso que no me gusta borrar ni modificar nada de este blog, porque es una pequeña reproducción de mi vida. Así que quiero que sepáis que si leéis algo de mi blog que no coincida exactamente con mi forma de pensar actual, no está mal escrito ni debería cambiarlo, es simplemente para que vosotros apreciéis en pequeñas reproducciones, la madurez de una persona a lo largo de los meses, y poco a poco, de los años. Y creo que eso es madurar, no corregir tus errores, sino aprender de ellos, y tenerlos presentes, para darte cuenta de que tu mente y tu persona están en constante evolución.

sábado, 24 de septiembre de 2016

El bosque de los muertos

Buenos días queridos lectores. Hoy no voy a hablar de temas de actualidad, aunque tengo muchas ideas en mente sobre diversos temas, pero hoy simplemente os voy a compartir uno de mis relatos. Varias personas llevan un tiempo diciéndome que lo publique en el blog, ya que gracias a él gané el concurso de relatos de mi instituto del curso 2015/2016. Así que nada, espero que os guste.

"Era una tarde de mayo inusual. El sol brillaba en lo alto, iluminando valles y praderas, que rebosaban del encanto primaveral que tanto me gustaba. Me decidí pues a dar un paseo por aquellos lares, lejos del contacto humano. Es curioso, pero la naturaleza me agradaba más que aquel pueblo lleno de máscaras hipócritas. Y, hasta aquel día, no supe cuánto puede conectar uno con la naturaleza.
Me adentré entonces en el bosque, con un poco de música como de costumbre. Pensé que tal vez un poco de Chopin alegraría a los animalillos que pudiese encontrarme. Y me sorprendí gratamente, pues una ardilla se me quedó mirando, en vez de huir asustada como hacían las demás. Se fue lentamente, que no corriendo, como insinuando que la siguiese, y así hice. La seguí hasta casi chocarme con un muro de piedra que pasaba desapercibido entre la maleza. La curiosidad me incitó a saltar aquel muro. Lo que vi tras él fue tan hermoso que me quedé perplejo durante unos instantes. Una pradera, tan verde que incluso podía percibirse el olor a hierba fresca con tan solo verla. Y a ambos lados de esta pradera, dos filas de árboles perfectamente alineados. Pensé en lo caprichosa que es a veces la naturaleza, pero esta vez me equivoqué. Aquellos árboles no estaban así por casualidad. En la corteza de cada árbol había una inscripción, junto con una fecha. Entonces me di cuenta de que aquello era un cementerio. El cementerio más bonito que había visto nunca.
Por las fechas de las inscripciones, deduje que la gente que estaba allí enterrada había vivido durante el siglo XVIII. Pero aquello no fue lo que más me sorprendió de las inscripciones, pues en ellas no había palabras de lamento o despedida. Comprendí entonces, que aquella gente no veía la muerte tan oscura y sombría como nosotros. Pues en sus epitafios no pretendían ser recordados, sino dar vida después de su muerte. Porque en ellos rebosaba tranquilidad y felicidad, no la angustia y el adiós que se refleja habitualmente. Hubo uno en particular que me llamó mucho la atención, decía así: No ames lo que eres, sino lo que puedes llegar a ser. Me hizo reflexionar, y llegué a pensar que tal vez aquella persona dijo esas palabras justo antes de morir, como si quisiera expresar que su muerte daría vida al árbol que allí había plantado. Que amaría la forma en que su muerte sería transformada.
Mi forma de ver la vida cambió desde aquel día. Supe desde entonces que teníamos una conexión especial con la naturaleza, pero que muy pocos sabríamos apreciarla. Que lamentablemente el mundo actual estaba destruyendo el planeta que nos dio la vida, devorando a pasos agigantados paisajes, ríos y mares. No podía soportarlo, vivir en aquel mundo destructor. Así que, cuando llegué a una edad avanzada, escribí esta nota, para hacerle saber a aquel que la encuentre, que el árbol pequeñito que está en medio de ese valle, soy yo".

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Mitos o mentiras sobre la homosexualidad

Buenos días queridos lectores. Siento mucho haber estado inactivo casi dos meses, digamos que me he tomado un tiempo de vacaciones. Pero no os preocupéis, he vuelto, no os libráis de mi tan fácilmente.
Hoy vengo a desmentir ciertos comentario que veo casi a diario en las redes sociales, y que mucha gente pasa por alto, pero yo estoy ya un poco harto de tener que lidiar con ellos.
1. Se ha hecho homosexual: la homosexualidad, al igual que el resto de orientaciones sexuales, no se puede elegir. Se debe a un conjunto de factores biológicos y genéticos. Otra cosa es que descubras tu verdadera orientación a una edad avanzada, y la gente se piense que te has "cambiado de acera." Algo que les ocurre frecuentemente a los bisexuales, cuya orientación sexual es bastante castigada y casi peor vista que la homosexualidad en la sociedad.
2. Los homosexuales son promiscuos: en esta vida hay de todo. Hay homosexuales promiscuos, heterosexuales promiscuos, bisexuales promiscuos... La promiscuidad no tiene NADA que ver con la homosexualidad. Es algo tan lógico que no vale la pena seguir explicándolo.
3. El sida lo crearon los homosexuales: este tema es muy complejo, y voy a intentar simplificarlo. El sida no fue creado por ser ser humano, sino por unos simios genéticamente parecidos a nosotros, como todos sabréis. Esta enfermedad se transmitió al ser humano en África a principios del siglo XX. Esta enfermedad era poco conocida, hasta los años ochenta, cuando empezaron a investigar mejor sobre ella. Lo que suele dar a confusión es, que muchos de los casos de sida eran de homosexuales. ¿Por qué? Bueno, es una enfermedad de transmisión sexual, y en aquella época no había la información que hay ahora, con lo cual, la gente usaba los preservativos básicamente para que las mujeres no se quedasen embarazadas, esto quiere decir que los homosexuales practicaban sexo sin protección. Pero, después de toda la información que hemos tenido a cerca del VIH durante los últimos 30 años, la gente está más concienciada con el tema, y hay mucha más protección para practicar el sexo, no solo para que las mujeres no se queden embarazadas, sino también para no contagiar la enfermedad, y prevenirla. En definitiva, los homosexuales no tienen la culpa de la creación de dicha enfermedad.
4. Los homosexuales no pueden ser padres, un niño necesita un padre y una madre: esto obviamente no es verdad, casi se podría desmentir sin entrar en el ámbito homosexual, pues conozco niños que han sido bien criados y educados con solo un padre o una madre. ¿Por qué alguien no puede tener dos padres o dos madres? Un niño no necesita dos padres de sexos diferentes para educarse bien. Lo que necesita es cariño, amor y educación, y eso se lo pueden dar un padre y una madre, dos padres, dos madres, un padre o una madre. Y si aun así seguís sin creerme, podéis preguntarle a cualquier niño o niña con padres homosexuales si sus padres son malos o no le dan cariño. Que puede pasar, pero también hay muchísimos niños poco queridos por padres heterosexuales, así que es algo que no influye.
5. La homosexualidad es antinatural: ya he explicado antes de qué depende que una persona tenga una orientación sexual u otra. Yo creo que es razón suficiente para considerarlo algo natural. Lo que no es natural es la homofobia, rechazar a alguien por el hecho de haber nacido así. Los homosexuales NO ELIGEN serlo, los homófobos ELIGEN el odio. Por tanto, lo único antinatural que veo yo aquí es odiar a una persona por amar a otra.
Podría extenderme mucho más, o explicarme mucho mejor, pero si no no acabaría nunca. Espero haberme explicado con claridad, y que os haya gustado. Como siempre, he dado mi opinión sobre el tema, y lo he hecho de manera educada, si a alguien no le ha gustado que me lo haga saber.

miércoles, 20 de julio de 2016

Sexismo capitalista

Buenos días queridos lectores. Después de mes y medio sin aparecer por aquí, os traigo un nuevo tema del que hablar. Espero que disculpéis mi ausencia, intentaré estar más pendiente del blog y no tardar tanto en escribir, de verdad.
Podéis intuir perfectamente de qué voy a hablar tan solo con leer el título. Es un tema que está muy presente a diario en nuestras vidas. Desde hace muchísimo tiempo, las empresas y otros aspectos de la sociedad quieren distinguir al hombre de la mujer de muchas formas. Si es verdad que ambos sexos tienen ciertas diferencias, generalmente físicas e incluso psíquicas. Pero la diferenciación que hacen tanto las empresas como la sociedad en general es demasiado exagerada. Empecemos por lo básico, juguetes para niños y juguetes para niñas. Bien, los juguetes para niños suelen ser de color azul, y generalmente coches de carreras, superheroes y armas como espadas o pistolas de plástico. Los juguetes para niñas, por el contrario, suelen ser de color rosa, princesas, muñecos y utensilios de cocina. Y ahora yo me pregunto, ¿por qué? Hay que dejar una cosa muy clara, son niños. Si les enseñas desde pequeños que hay cosas de niños y cosas de niñas lo único que conseguirás será que cuando sean mayores tengan un concepto equivocado del sexo opuesto. ¿Por qué no podéis comprarle un coche de carreras a vuestra hija? ¿Y utensilios de cocina a vuestro hijo? ¿O por qué tiene que ser todo rosa y azul? ¿No puede haber juguetes de niña y de niño verdes, naranjas o morados? Podría seguir quejándome de lo sexista y machista que es el consumo de juguetes, pero hay más cosas de las que me gustaría hablar también. Porque este sexismo no solo genera machismo, también genera homofobia. ¿Cómo? Pues muy fácil. Los niños que utilicen o hagan cosas que supuestamente están predestinadas para niñas son discriminados y tachados de "maricas", entre otras cosas. Y si una niña tiene actitudes que la sociedad entiende como masculinas, es una "lesbiana". Yo sé que muchos de vosotros leeréis esto y pensaréis "menuda tontería, ¿quién va a pensar eso?". Pues desgraciadamente muchas personas lo piensan, y no solo eso, si no que discriminan a esas personas por no seguir un patrón sexista impuesto por esta sociedad capitalista.
Pero esta distinción de géneros no está presente solo en infantes y adolescentes, y podría poneros innumerables ejemplos. Si un hombre y una mujer van juntos a un bar, y piden una cerveza y un refresco, en la mayoría de los casos le darán la cerveza al hombre y el refresco a la mujer sin si quiera preguntar. Y esto es algo que le ha pasado a mucha gente. ¿A caso una mujer no puede tomar cerveza? Es algo tan absurdo que mucha gente lo pasa por alto, pero son pequeños signos de lo machista y sexista que es nuestra sociedad. Y por último, no podía obviar esta parte, está la televisión. Desde hace unos años se ha incrementado notablemente la cantidad de canales que podemos ver en la televisión, cada uno a veces destinado a cosas distintas. Pues bien, en la televisión de España hay dos canales que me llaman mucho la atención, Energy y Divinity. El primero es un canal destinado a los hombres y el segundo a las mujeres. Según estos canales, a los hombres les gustan los programas de subastas, de coches, de animales salvajes... Y series de acción y lucha. Mientras que a las mujeres les gustan programas de decoración de casas, vestidos de novia, moda, cotilleo... Y series de amor y drama. La verdad es que no sé qué decir, me parece algo tan absurdo pensar que todos los hombres y todas las mujeres tienen los mismo gustos... Que es verdad que a muchos hombres le gusta esas cosas y a muchas mujeres también les gusta lo otro. Pero no a todos les gusta lo mismo, eso tiene que quedar muy claro. Cada persona tiene sus gustos, por eso odio que se separe tanto el concepto de lo que le gusta a un hombre y lo que le gusta a una mujer. Independientemente de tu sexo, tienes unos gustos y preferencias, y nada ni nadie debería decirte que lo que te gusta es exclusivo de un sexo u otro.
Podría haber sacado muchos más temas y haber puesto muchísimos más ejemplos, pero no acabaría nunca. Lo que quiero es que tengáis claro que lo que sois no debe influir en lo que os gusta, que sois libres de elegir y que jamás juzguéis a alguien por hacer algo que, según la sociedad, es típico del sexo opuesto. Espero que lo tengáis en cuenta a menudo y luchéis contra este sexismo capitalista que nos impone la sociedad.

jueves, 2 de junio de 2016

Experiencia Coldplay

Buenos días queridos lectores, hoy vengo con una publicación muy especial. El pasado viernes, 27 de mayo, hice un viaje a Barcelona, una ciudad preciosa por cierto. Pero el viaje no era precisamente para visitar la ciudad. Aquel día significó mucho más para mi, pues ni con palabras podría expresar la emoción del momento. Si viajé a Barcelona, fue precisamente para asistir al concierto del último disco de Coldplay, "A Head Full Of Dreams" tour. Como sabréis, al menos la gente que me conoce, Coldplay es mi banda de música favorita desde hace muchos años. Y además, era el primer concierto al que asistía, no solo suyo, sino en general, nunca había estado en un concierto, y me alegro mucho de que el primero haya sido de mi banda favorita. Sus canciones llevan años acompañándome en todo momento, haciéndome sentir cosas que muy pocos músicos consiguen, y eso es algo que no puedo expresar por escrito, simplemente lo siento, lo vivo. Aquel día yo me esperaba mucho, por lo que había visto y leído por las redes sociales, iba a ser un concierto maravilloso. Pero no fue ni de lejos como me lo había imaginado, superaron con creces todas mis expectativas. Y antes de explicar cómo fue su puesta en el escenario, tengo que mencionar a dos artistas que sinceramente me encantaron, las teloneras Lianne La Havas y Alessia Cara, dos cantautoras impresionantes, con muchísimo talento.
Después de las actuaciones de esas maravillosas artistas, llegaba la hora. Yo aún no me lo creía. Estaba en lo alto de una de las gradas laterales, pero veía el escenario perfectamente. Anunciaron su llegada, empezó a sonar la música, y de repente les vi. Will a la batería, Jonny con su guitarra eléctrica, Guy tocando el bajo y Chris cantando y moviéndose por el escenario. Mi corazón dio un brinco en aquel momento. Se me erizó el vello de los brazos al oír la música. Mucha gente dice que no ve la diferencia entre escuchar las canciones en vivo a escucharlas en tu casa. Yo sentí aquella diferencia, ya no solo sentía la música, en aquel momento vivía la música, las canciones que me acompañaron a lo largo de todos estos años. Porque no solo cantaron canciones del nuevo disco, también unas cuántas de discos anteriores. Y no pude evitar que saltasen algunas lagrimillas, pues cantaron todas mis canciones favoritas: Yellow, Fix You, Clocks, The Scientist, y cómo no, Viva La Vida. No podéis imaginar cómo me sentí en aquellos momentos. Canté, bailé, lo di todo, y sobre todo, disfruté con la música como nunca lo hice. El escenario y el juego de luces de daban a la actuación un toque increíble, espectacular. Con cada canción me sentía más ligado a ellos, a su música. Pero llegó el momento que más temía, el final. Después de todas aquellas canciones, de su paso por el escenario, y de su impresionante actuación, los chicos se tenían que despedir. Lo hicieron genial y, lamentablemente, se fueron. Pero no lloré, salí de allí con una sonrisa de oreja a oreja, porque el concierto terminó, sí, pero yo esta experiencia la guardo para toda la vida.
Por último, quiero agradecerles, ya no solo a los chicos, sino a todo el equipo que trabajó en ello aquel día, su esfuerzo, porque gracias a ellos he cumplido un sueño.


lunes, 16 de mayo de 2016

Metáfora

Buenos días queridos lectores, espero que no me hayáis echado mucho de menos. Soy estudiante de bachillerato, creo que con eso puedo justificar, en parte, mi ausencia. Pero no os preocupéis, que este loco vuelve a la carga.
Bien, tenía pensado hablaros de muchas cosas, aburridas y curiosas, que incitaban al debate. Pero no, metáforas. Y diréis "¿Metáforas? Menuda tontería." Pues no, la verdad es que no es ninguna tontería. Todos las usamos a diario, muchos inconscientemente, pero es algo casi inevitable. ¿La razón? Bueno, puede haber infinitas razones, pero yo os hablaré de lo que significa para mi esta figura literaria. Y no, no os voy a dar la definición exacta y precisa, sabéis perfectamente que mi mente escapa siempre más allá de lo simple y lo convencional. ¿Qué es pues, para mi, una metáfora? Algo que sobrepasa, como bien dije, lo simple. No podría dar una sola definición. Es como una vía de escape de la realidad, llevando las palabras a tu propio terreno, a un sitio seguro. ¿Absurdo? Pues acabo de empezar. Para aquellos que hayáis perdido el hilo, os pondré un ejemplo que seguro habéis utilizado. "He tenido un día gris". Huelga decir, que las metáforas pueden significar cosas distintas dependiendo de la persona que las use. He puesto esta de ejemplo, porque la mayoría de vosotros, o vuestro subconsciente, asocia tener un día gris, con tener un mal día, o no haber tenido uno bueno. Ahora que espero que hayáis entendido lo que quiero manifestar, quiero que imaginéis a una persona que describe su vida, prácticamente toda su vida, sus pensamientos y emociones, con metáforas, algo como esto: "Al iluminar el gigante amarillo la pobre arboleda, el pájaro salió del nido, con su típico canturreo, y se dirigió, sin pausa pero sin prisa, a la parte más frondosa del bosque, donde se hallaban los demás pájaros, distraídos con sus quehaceres habituales". Seguro que no tenéis ni idea de lo que estoy hablando. Por eso, ahora os pondré la misma frase, pero sin necesidad de usar metáfora alguna: "Cuando el sol iluminó las afueras de la ciudad, el muchacho salió de casa, con su habitual buen humor, y se dirigió a paso normal, al centro de la ciudad, donde se encontraba el resto de la gente, distraída con sus quehaceres habituales". Ahora me gustaría que comparaseis ambas frases, y veáis la diferencia. La metáfora, algo que suele pasar totalmente desapercibido, puede convertir algo simple y aburrido, en lo que uno quiera. Y esa es una de las razones por las que le doy mucha importancia. Porque gracias a esta figura literaria, puedo convertir algo habitual y aburrido, en algo mío, llevarlo a mi terreno, e incluso convertirlo en una historia. Y sé que a muchos os parecerá una tontería, la mayoría quizá no lleguéis a entender lo que quiero expresar, pero sé que otros pocos comprenderéis por qué os he hablado de esto. Si la próxima vez que leáis un libro, sois capaces de ver la cantidad de metáforas que hay en él, e intentar asociarlas con alguna realidad que algo tenga que ver con el autor, yo me daré por satisfecho, por haber dedicado unas humildes palabras a la metáfora. Algo aburrido y sin sentido para muchos, pero imprescindible y maravilloso para un pequeño escritor como este loco adolescente.

jueves, 7 de abril de 2016

Los finales felices no existen

Buenos días queridos lectores. ¿Me echabais de menos? Disculpad este mes de inactividad, entre exámenes, viajes y vacaciones, la verdad es que no he tenido mucho tiempo para escribir. Pero ya estoy de vuelta, así que tendréis noticias de este loco más a menudo.
Pues bien, hoy vengo a hablaros de algo especial. No, no me ha tocado la lotería, o al menos no en cierto modo, pero ese es otro tema. Tal vez el título os desconcierte un poco, pues podría dar una idea equivocada de lo que realmente quiero expresar. Sinceramente, os cuento esto porque me siento bien, porque soy feliz, y tengo esa motivación que me faltó durante tanto tiempo. Y, como bien dice el título, yo soy de los que creen que los finales felices no existen. No, no soy pesimista, o al menos no tanto. Es simple, yo creo que las historias felices no tienen final. Podrá sonar absurdo, y tal vez tengáis razón. Mucha gente me dice que despierte, que baje de mi nube, que la realidad es otra. ¿Por qué? Millones de personas creen en dioses que nunca han visto, en cosas que ni si quiera ellos son capaces de explicar. ¿A caso no puedo yo creer en algo tan simple como en mi mismo? La verdad es que no debo darle demasiada importancia a esto, nunca tuve muy en cuenta lo que la gente pensase de mi, creo que unos cuantos desconocidos no merecen poseer ese criterio sobre mi persona. Prefiero apoyarme en la opinión y crítica de mis seres queridos. Y, como bien digo, sigo creyendo que las historias felices no tienen final, que nunca acaban. Porque, de un modo u otro, esas historias, aunque parezca que se hayan desvanecido, nunca se irán del todo, nunca terminarán, no mientras sean felices, porque nuestro cerebro acude a esa felicidad a menudo. Es como cuando fallece un ser querido, que nunca se va del todo. Todos tenemos muy presentes a nuestros abuelos, padres, madres, hermanos, hermanas... Que ya no están entre nosotros, pero están con nosotros, porque nadie muere si alguien le sigue queriendo y recordando. Que los finales son solo para las cosas malas, que lo que de verdad importa nunca termina, nunca se va, al menos no del todo. Por eso soy de los que creen que los finales felices no existen, porque las buenas historias nunca terminan.